Kuchen de durazno

Kuchen de durazno con crema pastelera

Este kuchen de durazno con crema pastelera combina una base de masa quebrada, fruta en conserva y un enrejado dorado. Es una versión del postre habitual en la repostería chilena: la crema se cocina primero en una cacerola y después se hornea dentro de la masa, con los duraznos por encima.

Para que el relleno tenga cuerpo, escurre bien la fruta y espera a que el kuchen esté frío antes de cortarlo. El armado resulta más sencillo si separas desde el principio la masa que usarás para las tiras.

Rendimiento: 1 kuchen en un molde de 22 cm.
Horneado orientativo: 45 minutos a 160 °C, repartidos en 15 minutos para la base y 30 con el relleno.
Dificultad: media; requiere preparar crema pastelera y formar el enrejado.

El tiempo de horno no incluye la preparación, la cocción de la crema ni el enfriado. Ten a mano una cacerola, un batidor, un rodillo, papel de horno y un pincel de cocina.

Ingredientes para el kuchen de durazno

Marca los ingredientes que ya tienes preparados.

Para la crema pastelera y el relleno

Para la masa

Para pincelar el enrejado

Los huevos se reparten así: 2 huevos enteros para la crema, 1 yema para la masa y otra yema para pincelar. Las claras de estos dos últimos huevos no se añaden a la receta.

Cómo hacer kuchen de durazno paso a paso

1. Prepara la crema pastelera

Calienta la leche con los 125 g de azúcar. Aparte, bate los 2 huevos enteros con la maicena hasta eliminar los grumos. Cuando la leche empiece a hervir, vierte un poco sobre los huevos mientras bates. Devuelve todo a la cacerola y cocina removiendo el fondo hasta obtener una crema espesa. Retira del fuego, añade la vainilla y pasa a un recipiente. Cubre con film apto para alimentos en contacto con la superficie y deja templar mientras haces la masa.

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2. Forma la masa y prehornea la base

Mezcla la mantequilla blanda con la yema de la masa. Incorpora la mitad de la harina tamizada, la sal y el agua fría; añade el resto de la harina y une sin amasar en exceso. Reserva un cuarto de la masa. Estira el resto entre dos hojas de papel de horno hasta cubrir el fondo y los lados de un molde de 22 cm. Retira el papel, acomoda la masa, recorta el sobrante y pincha el fondo. Hornea a 160 °C, con el horno precalentado, unos 15 minutos, hasta que la base empiece a dorarse.

3. Rellena y monta el enrejado

Escurre bien los duraznos y córtalos en láminas o cubos. Reparte la crema pastelera sobre la base y coloca encima la fruta, sin añadir el almíbar. Estira la masa reservada y corta tiras. Coloca la mitad en paralelo, dejando espacios. Levanta alternadamente una tira sí y otra no, cruza una tira perpendicular y vuelve a bajarlas. Repite levantando las tiras contrarias hasta completar la rejilla. Presiona los extremos contra el borde.

4. Pincela, hornea y deja enfriar

Bate la yema del pincelado con las 2 cucharadas de azúcar, los 50 g de crema de leche y la pizca de sal. Pincela las tiras con una capa fina; no viertas el sobrante sobre el relleno. Hornea a 160 °C unos 30 minutos más, hasta que la masa de la rejilla esté cocida y dorada. Deja templar en el molde y refrigera para terminar de enfriar. Corta cuando esté frío para que la crema se mantenga en su sitio.

Detalles que ayudan con la masa y el relleno

  • Crema sin grumos: integra bien la maicena con los huevos antes de incorporar la leche caliente. Añádela poco a poco mientras bates, para que el huevo no cuaje de golpe.
  • Masa fácil de manejar: basta con unirla; trabajarla demasiado puede endurecerla. Si se ablanda y se pega al papel, refrigérala brevemente hasta que puedas estirarla y cortar las tiras.
  • Fruta bien escurrida: deja los duraznos en un colador antes de cortarlos. El almíbar sobrante puede aflojar la crema y humedecer la base.
  • Corte limpio: deja que el relleno se asiente en frío y limpia el cuchillo entre porciones. Cortarlo todavía caliente hace que la crema se desplace.
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Cómo conservarlo

Por su relleno de leche y huevo, guarda el kuchen tapado en el refrigerador a 4 °C o menos. Como referencia para tartas con crema, FoodSafety.gov recomienda consumirlas en 3–4 días después de hornearlas. La masa irá perdiendo firmeza por la humedad del relleno.

¿En qué se diferencia de la tartaleta de durazno?

En esta receta, el kuchen vuelve al horno con la crema, la fruta y el enrejado. En nuestra tartaleta de durazno, la base se hornea por separado y después se monta con la crema y la fruta, sin ese segundo horneado. Si prefieres otro relleno, también puedes ver el kuchen de membrillo.

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